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Gobierno por imposición
CT / Toledo - 13/04/2012

El gobierno municipal decide unilateralmente el nombre de su palacio de congresos, una vez más al margen de los toledanos

En la pasada reunión de la Junta de Gobierno Local y a petición, dicen, de la responsable municipal de Turismo, Ana Isabel Fernández Samper, se aprobó el bautizo del palacio de congresos de nueva inauguración, casualmente con la propuesta personal del alcalde.

En aras de la democracia, el equipo de gobierno sometió a votación popular a través de las redes sociales la posibilidad de que se eligiera entre "El Greco" y "El Miradero", cuestión que los toledanos han dejado claro su preferencia por la segunda e histórica opción con una abrumadora mayoría.

Pero como "la ciudad imperial" tiene vocación de imperio, los que mandan han decidido comunicar la elección de "El Greco", ya que la empresa gestora de las instalaciones considera "que el Palacio debe tener proyección mundial, con un nombre vinculado a la ciudad y que, al mismo tiempo, sea universal para poder acceder más fácilmente al mercado internacional", por no decir que es incompatible con una de las salas o el restaurante que se ubicará en su interior, que ya está decidido que se denominarán "El Miradero".

Para justificar que el capricho del alcalde sea el contrario a la opinión popular, se nos cuenta que, esa gran idea de consultar a los ciudadanos no se llegó a plantear "como un referéndum" y aquello utilizado en dos campañas electorales como casi único argumento, lo de la participación ciudadana, también resultó parece, ser un cuento chino.

Con todos estos argumentos, el gobierno local no sólo ha impuesto el nombre de "El Greco" para su obra faraónica, después de matar la imagen universal de Toledo que pintó el cretense, sino que ya ha encargado el logotipo y lo negocia en circuitos profesionales para una inauguración en julio, sin tan siquiera disponer del remonte mecánico que justifique su construcción y los parkings que han violentado la memoria de Doménikos Theotokópoulos y que quizás hasta 2014 se siga removiendo en su tumba.

A la vista de una inminente inauguración, los toledanos siguen sin saber el tipo de gestión que tendrá el palacio de congresos y si la obra que tanto les ha costado será suya o tan privada como el resto de negocios que se planean en las Casas Consistoriales, por los que desde tiempo inmemorial dejaron de ser sus representantes.

 



Un palacio de congresos sin terminar,
bautizado y listo para inaugurar

Ana Isabel Fernández Samper  





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