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Otra vez en la calle
18 de mayo de 2012

Una vez más he salido a la calle, una vez más he tenido que alzar la voz, una vez más he tenido que aunar las voces de miles y miles de dependientes para trasladar a la opinión pública, a los cargos políticos que gobiernan, o más bien desgobiernan nuestro país y nuestra región, que no somos parte de un debe y haber, que no somos un resultado de una operación matemática, que no aceptamos sentirnos prisioneros de un Ejecutivo que ve en nosotros seres improductivos, seres inferiores, seres a los que hay que ahogar en aras de un bienestar propio que se refleja en el mantenimiento de sus prebendas con cargo a fondos públicos, enmarcadas en una inmoralidad sólo comparable a tiempos pretéritos, a tiempos inspirados en el fuero de los españoles, en el nacional catolicismo que parece muchos de ellos añoran.

Se ha celebrado en Toledo, en el más absoluto oscurantismo, con una puesta en escena al más puro estilo de la extinta, temida y odiada Dirección General de Seguridad del régimen franquista, una reunión de los directores generales de Dependencia de todas las comunidades autónomas. Una reunión sin orden del día, sin guión de temas a tratar, y lo más sorprendente: sin especificar el lugar de la misma, quizás temiendo la reacción que se pudiera producir ante lo que muchos de estos directores generales tenían previsto poner sobre la mesa, como por ejemplo lo que va a vomitar el responsable de Dependencia de la comunidad murciana, Miguel Ángel Miralles González-Conde, que dejaría fuera del paraguas de la Ley de Dependencia a más de la mitad de sus beneficiarios.

En unas gestiones más propias del caso Watergate que de un ciudadano de a pie, se ha conseguido la situación exacta y la hora de la reunión. Y, oh sorpresa, ésta se ha celebrado en un hotel toledano propiedad de familiares de un director general de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, para más datos perteneciente a la Consejería que dirige Leandro Esteban Villamor. Seguramente todas las dependencias de Sanidad y Asuntos Sociales, y demás consejerías, estarían repletas de eficientes cargos políticos presos de un desenfrenado y desinteresado impulso obrero en aras de mejorar la vida de la ciudadanía, que soporta sobre sus hombros el coste económico de sus holgadas nóminas.

A todo lo anterior debemos sumar la actitud del fiel servidor del “humano”, “dialogante” y “respetuoso” consejero Echániz, el señor García Ferrer, director general de Mayores y Dependientes, que en un acto de valentía impagable, máxime si lo comparamos con la trayectoria de su capataz en la Consejería de Sanidad y Asuntos Sociales, me ha concedido una magnánima audiencia en plena calle, aunque sin perder la ocasión de recordarme la miseria de 60.000 euros que le abonamos todos los que vivimos, cotizamos y pagamos nuestros impuestos en Castilla-La Mancha. Haberes que por supuesto están a años luz de las “abultadas” prestaciones que perciben los beneficiarios de la Ley de Dependencia. Todo ello cuando su jefe Echániz y a la señora Merkel a lo manchego, Dolores Cospedal, en un impulso de generosidad irresistible y de caridad infinita, liberan las partidas que les corresponden y que, según parece, ponen en muy serio peligro el déficit del 1 por ciento.

Así, a vuela pluma, se me ocurre que quizás si utilizaran todos los consejeros y altos cargos un autobús de la incombustible empresa La Sepulvedana para sus desplazamientos diarios Madrid-Toledo-Madrid, favorecerían el cumplimiento de ese techo de déficit, amén del beneficio que traería el aprovechamiento de los atascos en la autovía para adelantar asuntos de trabajo. Quizás si nuestra presidenta dejara de utilizar helicópteros para desplazarse fuera de la región, en muchas ocasiones para asuntos que nada tienen que ver con su cargo, contribuiría a la contención del gasto público.

Si todo lo anterior lo aderezamos con la ignominia en el trato a los dependientes, pueden estar seguros que seguiré estando en la calle, seguiré levantando la voz, seguiré lanzando a los cuatro vientos, aunque al ministro del Interior Jorge Fernández no le guste, todo lo que los dependientes están sufriendo bajo un Gobierno, tanto nacional como regional, que nos considera la fruta podrida que deben eliminar para que el resto de las piezas pueda crecer con vigor. Por respeto a mis hijos, por respeto a mi familia, que no se merecen sufrir viéndome inmerso en procesos judiciales, no diré a qué personaje de los años cuarenta y de infausta memoria para la humanidad me recuerda esta actitud.

José Luis Gómez-Ocaña Pérez
Presidente Plataforma en Defensa de la Ley de Dependencia en Castilla-La Mancha

 



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