Volver a la página principal


Todos a la cárcel, incluidas las sillas de ruedas
13 de abril de 2012

Andamos estos últimos días suspirando por convencer a los "todopoderosos mercados" que somos un país serio, un país cumplidor de sus obligaciones, un país del que se pueden "fiar" para que nos dejen sus dineros. Estamos intentando ponerles sobre la mesa los números que hagan aflojar sus bolsillos aunque sea a costa de guillotinar las condiciones mínimas de vida de una población ajena a cualquier responsabilidad de la situación por la que estamos pasando. Toda esta poda, cercenadora del presente y sobre todo de las expectativas de las generaciones presentes y futuras, se está perpetrando bajo el "paraguas que todo lo aguanta" como es la salvación de nuestro país del descalabro absoluto. Pero resulta que, por sorpresa, al señor Fernández Díaz, ministro de Interior, se le escapa quizás por un afán de protagonismo y mostrar que él también forma parte de los que "mandan" que además de sufrir y aguantar estoicamente, que además de obedecer siguiendo los dictados del Hermano Mayor de la Cofradía, símil este utilizado por doña Dolores Cospedal, la insigne Hermana Mayordoma de la Cofradía de Castilla-La Mancha, que además de todo esto, debemos agachar la cabeza y mostrarnos serviles a don Mariano, oh todopoderoso faro que guía a este país.

El insigne ministro de Interior pretende calificar como delito la convocatoria por las redes sociales de cualquier conato de protesta que pueda perturbar el sueño plácido de aquel que nos dirige, pretende tipificar como un acto delictivo una resistencia pasiva frente a las pelotas de goma y las porras, pelotas de gomas y porras en cuya financiación son también participes aquellos a los que se les equipara casi con terroristas. Que atentado contra el "ordeno y mando" es protestar con un encierro en inmuebles públicos. Los dependientes que en las pasadas Navidades se vieron abocados a protestar en las dependencias de la Presidencia de Castilla-La Mancha por los incumplimientos de Ley perpetrados por una Administración que, paradójicamente, es la encargada de actuar como garante del Estado de Derecho, serán a partir de ahora delincuentes. Los dependientes a los que se les aboca a salir a la calle en situaciones de salud muy delicadas serán para el señor ministro del Interior "sediciosos" y miembros del "contubernio judeo-masónico".

El señor. Fernández Díaz estará tranquilo cuando el aparato mastodóntico de una Administración, tanto nacional como regional, pase por encima de la dignidad de las personas, pase por encima del derecho que les asiste a poner en la calle y ante la opinión pública lo que sus camaradas de gobierno les están haciendo.

Quizás una silla de ruedas, quizás una cama ortopédica en la calle, sean, efectivamente, mucho más peligrosas para sus intereses ideológicos que cualquier algarada callejera. Quizás un dependiente utilizando la voz de su padre, su madre, su hermano porque él no puede hacerlo demandando sus derechos pueda poner al descubierto las verdaderas intenciones de un Gobierno parapetado en "números y ajustes".

Hoy puedo escribir este artículo con la libertad que me otorga el Estado de Derecho en el que vivo y por el que hemos peleado. En un futuro próximo para el ministro de Interior quizás pueda ser motivo de delito. Si fuera así continuaría haciéndolo en la cárcel y se lo explicaría orgulloso a mis hijos.

José Luis Gómez-Ocaña Pérez
Presidente Plataforma en Defensa de la Ley de Dependencia en Castilla-La Mancha

 



Los nuevos presupuestos dan una
puñalada mortal a la dependencia


De las milongas de Cospedal, el amor de
del Hierro y la realidad de Alvarito


Estos son los francotiradores de Echániz

Echániz los llama "francotiradores"

La Consejería lo tilda de "chantaje"

otras opiniones




Participa en Facebook Síguenos en Twitter ContactoNosotrosPortada Canal Toledo en YouTube
Aviso Legal