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Del centenario de Don Quijote al del Greco, pasando por Palma Arena

Toledo, 21 de marzo de 2012

Jaume Matas, ex presidente balear y ex ministro de Medio Ambiente del Gobierno de José María Aznar, ha resultado condenado por la Audiencia Provincial de Palma a la pena de seis años y dos días de cárcel, en el primero de los 25 juicios del denominado caso Palma Arena, por pagar fraudulentamente con fondos públicos al periodista Antonio Alemany, quien se encargaba desde el anonimato de escribir sus discursos públicos y de hacer agradecida campaña mediática a favor de su protector.

La sentencia, de 172 folios, le inhabilita también para desempeñar cargos electos durante nueve años y medio, le impone dos multas que ascienden a 11.265 euros más la cuarta parte de las costas del proceso, y le condena también a la pérdida de los honores y atenciones protocolarias como ex presidente balear, al considerarle culpable "en concepto de autor, por inducción, de un delito de fraude a la Administración, de un delito continuado de falsedad en documento oficial, un delito continuado de falsedad en documento mercantil, y un delito continuado de prevaricación en concurso medial con un delito continuado de malversación", así como "en concepto de autor de un delito de tráfico de influencias agravado".

Mientras el abogado de Matas anuncia que recurrirá la sentencia al Tribunal Supremo, un órgano que sólo revoca un escaso cinco por ciento de los fallos que se le elevan y que además sienta jurisprudencia con sus pronunciamientos, así que ya pueden irse preparando los corruptos presentes y futuros porque el reproche de la Audiencia es implacable y está muy trabajado, la Fiscalía Anticorrupción podría solicitar su ingreso en prisión sin esperar a que la sentencia sea firme, dado que el personaje –que permanece en libertad tras depositar una fianza de 2,5 millones de euros– está imputado en la mayoría de las restantes 24 causas pendientes del caso Palma Arena, coliseo deportivo que pasó de los 48 millones de euros presupuestados a los 90,6 millones que finalmente costó, habida cuenta del ingente desvío de fondos detectado.

Llama poderosamente la atención el hecho de que Jaume Matas es el cuarto ex mandatario autonómico condenado con penas de cárcel, tras el ex presidente navarro Gabriel Urralburu (PSOE), con once años por cohecho y delitos contra la Hacienda Foral; el ex presidente cántabro Juan Hormaechea (PP), con seis años por malversación; y el ex presidente aragonés José Marco (PSOE), con 13 meses de cárcel por malversación de caudales y falsedad en documento público. Pero, a diferencia de las anteriores condenas, ésta se produce en un duro contexto de prolongada crisis económica, drásticos recortes en los servicios públicos, paro desbocado, alarmante empobrecimiento de amplias capas sociales y con el horizonte de una huelga general el 29 de marzo, por lo que no hace falta ser adivino para prever que el efecto en la opinión pública de tanta desvergüenza como está aflorando no va a ser el mismo.

De hecho, después de la crisis económica y el desempleo, los españoles señalan desde hace muchísimos meses a su clase política como el tercer problema del país en las encuestas del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). Se nota que la gente está que echa las muelas cada vez que mira el telediario, donde nunca llega la prometida noticia de que Gobierno y empresas están creando miles de puestos de trabajo cada día, o cada vez que contempla el extracto de la cuenta corriente y comprueba que nos cobran hasta por ingresar nómina, pensión o subsidio en la cueva de Alí Babá, Supongo que en  las últimas semanas habrán recibido ustedes en su correo electrónico no menos de diez veces el mismo mensaje, enviado por distintos contactos, proponiendo que el Congreso de los Diputados empiece por dar ejemplo de austeridad antes de legislar recortes sobre las espaldas del pueblo soberano. A mí al menos es lo que me ha ocurrido, y me parece muy sintomático que me lo envíe gente tan diversa, de todo el espectro ideológico y especialmente amigos que jamás en la vida se han interesado lo más mínimo por la cosa pública. Pero lo que más impactado me tiene es que el mensaje sigue y sigue circulando por la red sin que yo me haya tomado la molestia de reenviárselo a nadie, porque prefiero publicar con mis propias palabras lo que crea que tenga que decir sobre estas u otras cuestiones.

Y lo que digo es que España entera está plagada de Palma Arenas, urdangarines y urdangaranas, giles y giles más otros miles de malayos, y patéticos personajes a los que la justicia acabará quitando los honores manchados en muchas horas de nocturnidad y alevosía, más otras tantas de adoración diurna de su pléyade de cortesanos con cargo a los presupuestos públicos. Acuérdense los todopoderosos de ayer, hoy y mañana que Jaume Matas era hasta hace un suspiro amo y señor de vidas y haciendas en las Baleares, y pongan urgentemente sus barbas a remojar pues hogaño se las pueden cortar no con las tijeras de los recortes, sino con la máquina de podar jardines.

Y sostengo que en la mesetaria Castilla-La Mancha, donde venimos del delirio del centenario de Don Quijote al fastuoso centenario de El Greco en 2014, estamos en vísperas de algunos acontecimientos. Así lo anuncia la insistencia de los actuales portavoces de la Junta de Comunidades en pedir explicaciones de su gestión a José María Barreda. Se refieren a las cuentas del Gobierno regional, claro está, pero la manchega llanura del poeta León Felipe está salpicada aquí y allá por cerros testigos del calibre de las andanzas de un pocero en la localidad toledana de Seseña, la intervención in extremis de CCM por el Banco de España, el fallido despegue del aeropuerto de Ciudad Real y "negocios" anexos, el salvaje urbanismo depredador en la comarca medio madrileña de La Sagra o de otros muchos asuntillos, entre los que no pueden faltar los localmente toledanos: sentencias judiciales sobre protección del patrimonio sin ejecutar (Fedeto, Caravantes, Vega Baja…), el empecinamiento en desarrollar un Plan de Ordenación Municipal declarado ilegal y contrario a Derecho, un inacabado Miramoneo que como Palma Arena ha doblado su presupuesto inicial, un gigantesco hospital en dique seco… La intemerata, vamos.

Lo que sucede es que el Gobierno de la señora Cospedal también apunta maneras en sus ya nueve meses de parto de los montes. Seguirá sin pagar puntualmente a los dependientes saltándose leyes y pisoteando derechos humanos, sin un euro desde enero para atender emergencias sociales y por tanto sin válvula de seguridad contra estallidos producto de la desesperación, con el desempleo creciendo mes a mes cuando precisamente iba a crear empleo, pero ahí está la propia presidenta trabajando full time de secretaria general del PP con el sueldo de presidenta de Castilla-La Mancha. Dineros públicos para actividades privadas. A la luz de la doctrina de la Audiencia Provincial de Palma, que en su día validará el Supremo, sólo se necesita un letrado avispado que quiera notoriedad con una querella criminal que se la ponen a huevo, ya que los restos del naufragio socialista han decidido constituirse en oposición útil y hacerse el harakiri ritual poniendo al frente de la organización regional al señor Page, al que hoy he visto en pose contemplativa promocionando la bondad de contar en las calles toledanas con una máquina de limpiar chicles –palabrita del niño Jesús– que vale 15.000 euros de vellón…

 


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